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YONA
FRIEDMAN. UTOPÍAS REALIZABLES
Yona Friedman. Utopías realizables es un proyecto pensado específicamente para el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y supone la primera exposición que se realiza en España en torno a la obra y el pensamiento de este octogenario arquitecto que nunca se ha considerado a sí mismo como un creador utópico pues, "tanto desde un punto de vista técnico como social, todos mis proyectos son realizables", asegura. Con motivo de esta exposición -que incluye dibujos, maquetas de algunos de sus proyectos y una instalación "aérea" de grandes dimensiones realizada con hilos de aluminio- la editorial Actar, en colaboración con el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, editará una extensa publicación en la que se analiza desde diferentes perspectivas la trayectoria creativa de Yona Friedman. Autor de textos emblemáticos como L'Architecture mobile (1956) o Pour une architecture scientifique (1971), Friedman realizó sus primeros proyectos en Haifa (Israel), donde conoció a Konrad Wachsmann, cuyos trabajos teóricos sobre las técnicas de pre-fabricación y las estructuras tridimensionales tuvieron una gran influencia en la gestación de su propuesta discursiva. Durante su estancia en Haifa, Friedman ya puso en marcha un proyecto en el que intentó que los futuros inquilinos y habitantes de un conjunto de viviendas participaran activamente en la concepción y planificación de las mismas. Finalmente, ese proyecto no pudo llevarse a cabo, pero le sirvió como experiencia para presentar en el X Congreso Internacional de Arquitectura Moderna celebrado en Dubrovnik en 1956 su teoría de la "arquitectura móvil" en la que se apuesta por la creación de "entornos cambiables", de dispositivos arquitectónicos flexibles que se puedan transformar en función de los gustos, intereses y necesidades de sus potenciales usuarios. La "arquitectura móvil" de Friedman sería, por tanto, una arquitectura en construcción permanente, abierta, adaptable, reconfigurable, indeterminada e indeterminante..., en la que lo importante es el proceso y no el producto final. Esto es, una arquitectura elástica, sin formas geométricas definidas, que se puede "personalizar" pues permite a los ocupantes decidir el diseño de su propia vivienda y que huye del carácter rígido, piramidal e impositivo de los modelos compositivos tradicionales que, a juicio de Friedman, parecen concebidos para ciudadanos idealizados y no para individuos reales con necesidades y aspiraciones concretas. En 1958, Yona Friedman publicó su primer manifiesto en torno a la "arquitectura móvil" y fundó el GEAM (Grupos de Estudios de Arquitectura Móvil) que propuso diferentes estrategias de investigación y acción para adaptar la creación arquitectónica a las exigencias de movilidad física y social de los ciudadanos contemporáneos. En su primer manifiesto Friedman señalaba que el conocimiento arquitectónico no podía ser propiedad exclusiva de profesionales y especialistas que a la hora de diseñar un edificio o de planificar una acción urbanística anteponen sus preferencias de índole técnica y estética a los deseos y necesidades de sus futuros usuarios. Para evitar ese monopolio de los expertos, plantea la conveniencia de elaborar sencillas guías -que él llama "manuales"- que, en tono didáctico, expliquen temas relacionados con la arquitectura y la planificación urbanística. No hay que olvidar que, a su juicio, "todo conocimiento humano, por complejo que sea, se puede explicar en un lenguaje comprensible". Ese impulso didáctico y democratizador le llevaría dos décadas más tarde a adaptar su libro Pour une architecture scientifique (en el que describe su "método científico" de la concepción arquitectónica) al lenguaje del cómic. Una estrategia que Yona Friedman -quien a lo largo de su carrera ha desarrollado una intensa actividad docente-ha seguido en otras muchas ocasiones, como en el Museum of Simple Technology de Madras (India), donde recurrió a la utilización de textos y dibujos de trazos muy esquemáticos para explicar problemáticas concretas sobre alimentación, salud... a personas que, en muchos casos, apenas sabían leer y escribir. La principal materialización de la teoría
de la "arquitectura móvil" de Yona Friedman sería
su concepto de "ciudad espacial" (ville spatiale).
Esto es, estructuras flotantes tridimensionales -en las que la disposición
de sus elementos puede variar- que se incorporan al trazado urbano de
ciudades, o también a zonas no urbanizables, como embalses, marismas
o terrenos agrícolas, con problemas demográficos. Estas
mallas modulares sobreelevadas ayudarían a paliar los endémicos
problemas de habitabilidad y convivencia que sufren las grandes urbes
contemporáneas, pues según Friedman, permitirían
multiplicar la superficie habitable en ciudades y zonas metropolitanas
colapsadas, creando varios niveles urbanos independientes entre sí,
tanto desde un punto de vista estético como funcional, que quedarían
conectados por una serie de grandes pilares en cuyo interior habría
diversos mecanismos (ascensores, escaleras) que posibilitarían
la circulación vertical. "Me interesan los elementos que
se pueden cambiar libremente, asegura Yona Friedman, las ciudades en
las que lo que hay arriba es independiente de lo que hay abajo (...)
y en la que la vida urbana no esté necesariamente a ras del suelo"
(entrevista realizada por el arquitecto holandés Winy Mass, julio
de 2003, publicada en el libro KM3 Excursions on Capacities del
estudio de arquitectura MVRDV) Partiendo de las ideas formuladas en su texto Propositions africaines (1958), Yona Friedman ha llevado a cabo varios proyectos en países en vías de desarrollo de Asia, África y América del Sur en los que ha apostado por la combinación de técnicas de construcción autóctonas con métodos arquitectónicos contemporáneos. En este sentido, una de sus iniciativas más emblemáticas es el ya citado Museum of Simple Technology de Madras (India), construido a partir de materiales de la zona como el bambú y en el que puso en práctica una de las nociones que ha articulado todo su discurso teórico: la implicación activa en la concepción y planificación de un edificio de sus futuros usuarios. En esta línea también podemos destacar proyectos de la década de los setenta como la fábrica Dubonnet (Ivry, Francia) o el instituto Bergson (Angers, Francia).
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